Desnudos

 

En proceso desde 2012

Las extensas llanuras de la meseta son mi espacio vital, un espacio aparentemente vacío, transformado por el ser humano a lo largo de los siglos para su explotación agrícola y ganadera. Este ambiente ha condicionado definitivamente mi percepción sobre los árboles. Su presencia en estos espacios vacíos atrae poderosamente mi atención, sobre todo en invierno, cuando su desnudez revela una compleja y frágil estructura, en contraposición al carácter totémico que exhiben en el resto de las estaciones del año.

Esa compleja estructura que deja ver su desnudez se multiplica hasta el infinito en el bosque, allí experimento justamente lo contrario al dicho popular, me pasa que el bosque me impide ver los árboles.